19 de enero: enero cuesta

Con un comienzo tardío, en noviembre, y con un salto en diciembre, llegamos a enero en nuestra mínima expresión, con más voluntad que energía. Ya sea desde la tierra o desde el espacio exterior, hablamos de incertidumbre, de falta de norte, de falta de órbita. De no saber qué hacer, ni cuál es el siguiente paso. De no saber a dónde vamos pero no por eso dejar de caminar.

Confiar en el devenir sería una opción. Entender que la vida no está precisamente hecha de certezas también conviene. Pero, de todos modos, enero cuesta.

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