19 de enero: enero cuesta

Con un comienzo tardío, en noviembre, y con un salto en diciembre, llegamos a enero en nuestra mínima expresión, con más voluntad que energía. Ya sea desde la tierra o desde el espacio exterior, hablamos de incertidumbre, de falta de norte, de falta de órbita. De no saber qué hacer, ni cuál es el siguiente paso. De no saber a dónde vamos pero no por eso dejar de caminar.

Confiar en el devenir sería una opción. Entender que la vida no está precisamente hecha de certezas también conviene. Pero, de todos modos, enero cuesta.

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10 de noviembre: volver

Ya de vuelta. En nuestro primer encuentro del ciclo 18/19 hemos hablado sobre identidad (¿cómo no?), sobre buscarse y sobre volver (¿o llegar al fin?) a lo fundamental. Y, sobre todo, ha quedado claro que las sucesivas etapas de la vida nos marcan los caminos. ¿Tendremos que seguir esas marcas o habrá alguna alternativa?

22 de junio: Final

Nos reunimos esta vez para cerrar….de momento. Acabamos este primer periodo donde lo empezamos, en el mismo lugar acogedor: volvemos a mirar las obras que hemos creado durante todos estos meses, reflexionamos sobre la última, la que hoy traemos, y nos despedimos hasta octubre. ¡Buenas vacaciones, y que el arte nos acompañe!

18 de mayo: sincronicidad

De vuelta y con muchas ganas de reencontrarnos.

Esta vez sí, aunque fuera una reunión casi improvisada.

Pero sí. Sincronicidad total. 4 personas: dos no pudieron hacer obra, las otras dos hicieron algo totalmente resonante. Piedras, crisálidas, huevos.

Ahora sí: la primavera.

Abril: ¿qué nos pasó?

Abril tiene fama. Buena y mala. De abril se dice que trae “aguas mil”, que “es el mes más cruel” (T.S. Elliot), y que, en él, “se echa la calle la vida y cicatrizan las heridas” (J.M. Serrat). Quizás nosotras también nos echamos a la calle, locas de ganas como estábamos de que llegara la primavera (la de verdad, no la cronológica). Lo cierto es que no hubo manera de encontrar un momento para reunirnos. Hicimos campana. En abril. Bien. Es un buen mes para saltarse las normas.

17 de marzo: las cosas no son como tenían que ser

IMARZO

Filosofías que un día creímos que nos acompañarían toda la vida y que ya no nos sirven; amores que hay que revisitar y reconstruir; lienzos en blanco que nos desafían y nos superan; identidades que hay que domesticar y volver a sembrar en el suelo. No, las cosas no son como esperábamos….pero quizás eso es bueno.

16 de febrero: lo que falta

No parece que febrero nos dé tregua: seguimos hablando de duelo, de soledad, de las cosas que nos faltan, de las cosas de las que un día huimos, de lo que perdimos, de lo que ansiamos; y también del recogimiento, del nido, de la maternidad, de todo lo que ha de venir. Estamos en mitad del invierno, y hay muchas ganas de ver brotar las primeras flores.